CITA DEL DIA

lunes, 26 de mayo de 2008

Gastronomía

Un dos de mayo culinario

Si no fuera, y me apresuro a decirlo, un espectáculo penoso, no dejaría de tener gracia ver cómo un número significativo de cocineros y varios de mis colegas han decidido prolongar las conmemoraciones del 2 de mayo y emular al alcalde de Móstoles de entonces, no al grito de "\¡la patria está en peligro!", sino al menos dramático de "\¡la imagen de la cocina española está en peligro; acudamos todos juntos a salvarla!"

EFE

Evidentemente, a los antes aludidos les trae al fresco el 2 de mayo. A mí, qué quieren que les diga, también. ¿Qué ha ocurrido, entonces? Pues supongo que todos ustedes están enteradísimos, visto el temporal mediático que se ha levantado al socaire de las palabras del cocinero Santi Santamaría: que éste ha expresado una opinión personal sobre la cocina, cosa que tiene perfecto derecho a hacer, como cualquiera en un país libre, y que esa opinión, que por lo demás ya era bien conocida, ha sido tomada como un ataque a las esencias patrias.

Resultado: que Santi Santamaría está solo contra todos... ¿o será más exacto decir que todos están contra Santi Santamaría? Parece lo mismo, pero no lo es, qué va. Quien se enfrenta en solitario a los demás no puede hacer otra cosa que discrepar, con mayor o menor razón, que en eso, dado que aún no he leído el libro del cocinero de Sant Celoni, no voy a entrar hoy; pero cuando son muchos -no todos, por fortuna- los que se ponen en contra de uno, la cosa suele acabar en linchamiento o en lapidación. Moral, por supuesto, que aquí somos civilizados.

A mi parecer, hay algunas cosas en las que todos podríamos estar de acuerdo. La primera, en que en cocina, como en casi todos los órdenes de la vida, y dejo el 'casi' para no caer en lo que quiero condenar, no hay una verdad inmutable ni absoluta; al menos, nadie puede erigirse en depositario exclusivo de ella.

Puede, si así lo quiere, exponer la suya y defenderla como mejor sepa... siempre que se mueva en el terreno de la argumentación y no descienda al del insulto a quienes no opinan lo mismo que él. Y me ha dado bastante pena ver que, en general, las respuestas recibidas por Santamaría abundan mucho más en descalificaciones 'ad hominem' que en argumentos que sirvan para rebatir los opuestos.

Dos: en una cocina como la actual hay sitio para todos. Para los que defienden por encima de todo la basada en el gran producto y para los que buscan nuevas fórmulas a partir de la investigación en talleres o laboratorios. Caben todos. Será, como siempre es, el público soberano quien decida el éxito o fracaso de unos u otros.

Más. No vamos a descubrir ahora a Ferran Adrià, que es el presuntamente agraviado y que, hasta el momento en que escribo estas líneas, no ha dicho esta boca es mía. Cuando la crítica mundial le proclama durante años el mejor cocinero del mundo, será por algo.

Ferran, además, ha dado a la cocina española un lugar de honor en el panorama del planeta, sacándola -por fin- de los tópicos de la paella, el gazpacho y la tortilla de patatas, cosas todas ellas muy respetables y apreciables, pero insuficientes para prestigiar una cocina. ¿Que hay gente que prefería el Adrià mágico al Adrià tecnológico? Pues seguramente sí, pero eso no hace al caso ahora.

Tampoco vamos a descubrir a Santi Santamaría, un cocinero muy comprometido con su tierra, con sus raíces, con una cocina que se basa en la utilización responsable de las mejores materias primas que le dan su entorno terrestre y el cercano mar. Una cocina directa, sabrosa, fácil de comprender y de disfrutar. Habrá que recordar que tampoco se regalan, ni se rifan en una tómbola, las 'tres estrellas' Michelin.
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http://www.laopiniondemurcia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008052600_12_109501__CulturaySociedad-mayo-culinario

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