Al final, ETA lo consiguió. Después de dos intentos fallidos, al tercer día logró su cometido, asesinar. Los cobardes del tiro en la nuca y la bomba-lapa han vuelto a salirse con la suya y hoy debemos lamentar un muerto y seis heridos más.
Pero detrás de esa realidad evidente y temible, ahora corresponde preguntarse quién ha financiado a estos asesinos, quién ha facilitado los recursos materiales necesarios para cometer este atentado. Recientemente, el Tribunal Supremo ha dejado claro que ANV y PCTV son prolongaciones de la banda terrorista. Si esto es así, el Gobierno tiene la obligación de actuar en consecuencia y echar a estos partidos de las instituciones que financiamos todos los españoles, aprovechando que dispone de medios legales para hacerlo.
¿Aceptaría el Gobierno un partido declaradamente nazi en las instituciones españolas? Probablemente sólo de pensarlo se rasgaría las vestiduras, pero la verdad es que estos partidos muestran el mismo respeto por la vida humana que los nazis.
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