CITA DEL DIA

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lunes, 19 de mayo de 2008

LAS CARTAS CATALANAS

III. LA MODELO. 1992



Rafael del Barco Carreras


Los extorsionados por el Juez Luis Pascual Estevill, Planasdemunt, Forcadell, Bertrand de Queralt, Bassols, Pujadas, los Esteve, etc. a quienes conocí, o a decenas que no, Marugán, Manuel Garí de Arana, Alfonso Escámez del Banco Central, hasta el cuñado del propio Rey, una gran escuela para mí. A Garí de Arana, le traté por la fusión de “mi” Caja Cooperativa, afectada por las decisiones de Escámez. Presidente del Comité Regional del Banco Central, burguesía de siempre, rancia, distante, clasista. Y aunque no te miraba como Lorente, el Director Regional, a través de grandes espejos detrás y delante de su mesa de despacho, si “por encima del hombro”. Que otro desclasado, Pascual Estevill, se atreviera con su “honradez” no quedaría impune. A mi entender ese enfrentamiento, y con el cuñado del Rey en uno de sus consejos de Administración, era suicida. Se pasó cuatro años amenazando y encarcelando hasta que pagaban, o en el propio juzgado, recogiendo el hijo Luis Pascual Franquesa las bolsas de dinero rompiendo el auto de prisión ante la víctima o familia, o a través de su red de abogados colaboradores. Y en el colmo del despotismo y la arbitrariedad se atrevió a encarcelar desde el 8 al 12 de septiembre de 1994 a un alto ejecutivo de la CAIXA, Luis García Reina, sin duda inocente, y que con Enrique Marugán Giró, apenas salido de prisión inició el principio del fin del juez. Me convencí que esa gente acabarían con él. Insisto en mi error, porque tardaron tanto, y acabar poco y mal, que Pascual aun escalaría el vértice del Poder de la Justicia Española y su Delegado en Cataluña, por unos meses, suficientes para dejar su huella y marcar territorio. Sembró su terror en los juzgados abriendo expedientes por cualquiera de los cientos de los muchos desastres que acumulaban. De entrada y de nuevo yo no conseguiría la libertad con fianza. Nunca sabré si mis “amigos” lo consiguieron por su total presencia en la Judicatura, pues el argumento de “varias causas”, tres e interconectadas, de modestísimo importe comparado con lo ya habitual entonces, se dio, se daba y se daría en TODOS LOS CASOS ECONÓMICOS en que se ha aplicado “fianza”. TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS, menos a mí en los 80, los 90, y si me anticipo dos años, hasta negárseme los simples permisos, y aun peor…ya llegaré. Y se daría una más de las muchas casualidades, si en Madrid en el 86 se dictó fianza, en Barcelona, nunca, jamás. Incluso, y anecdótico, posteriormente en las varias denuncias falsas se me concedió la libertad con cargos, tan flojas eran las argumentaciones y nulas las pruebas, que ni cárcel ni fianza, pero sí “empapelado”. Después vendrían las absoluciones, muchos años después, demostrando mi inocencia con pruebas irrefutables, alguna desaparecida del sumario, como el certificado de mi estancia en la Modelo cuando ocurrieron unos robos con fuerza, o la imposibilidad del relato de una denunciante a la que le robaría el bolso a la salida de un banco en Rubí, o mi insostenible presencia en un notario. Declarar inútilmente contra De la Rosa en el 80, y despedir del Caso Consorcio a Piqué Vidal y Pascual Estevill, no solo me retendría tres años preventivo sino que marcaría mi vida. Sin dudas sobre lo sucedido doce años antes, mis nuevos conocidos corroborarían los métodos aplicados conmigo, ampliados, y si cave convertidos en un negocio de alcance total en la Ciudad, y hasta nacional e internacional, como demostrará Marugan con denuncia en Nueva York, y sus investigaciones y denuncias en Suiza.

Otro caso, que si bien se escapaba del esquema “extorsión”, caía dentro de otra de las especialidades del Bufete Piqué Vidal, el blanqueo, ATHOS, una estafa con decenas de miles de millones de inversores, la mayoría en negro, involucrando a un abogado de IBERFORO, Fernando Pavía, ampliaba mis horizontes. No solo era la primera vez que oía sobre esa organización de 35 bufetes presididos por Piqué Vidal, sino que me enseñaban, a mí, diplomado bancario, y con diecisiete años de experiencia directa, y envuelto en dos estafas bancarias, conceptos tales como, bancarizar. El de blanquear por supuesto lo tenía claro en todas sus vertientes. Para aquellos especialitas no era lo mismo depositar unos millones en el Bufete Piqué Vidal y recibir una transferencia, talón o cheque a ingresar o cobrar en cualquier paraíso fiscal, bancarizar, que transformar un maletín o saco de dinero en una inversión fiscalmente legal, incluso transformando desde la insolvencia a la riqueza legal y por tanto fiscal a cualquier persona o sociedad. Las minutas, según importes y psicología depredadora. Pero el caso Athos, si a primera vista no encajaba en la extorsión, era una sutil variante, por cuanto que uno de los encarcelados después de mis conversaciones sospechó que abogado defensor y acusador, y hasta blanqueador, convergían en la presidencia de IBERFORO, Juan Piqué Vidal. La habilidad con que la red de profesionales envolvía convenciendo a sus victimas hasta su total saqueo no solo no se contempla en ningún libro de Criminología sino que no aparece ni en las muchísimas películas sobre corrupciones y menos en la novela negra. Y en Barcelona, y a mi vista, se daba una mecánica delictiva tan depurada que nadie, aun hoy en día, y sabiendo que fuera real, quiere creérselo. Abogado defensor, acusador, blanqueador, y hasta juez y fiscal, se unían en la misma persona, o la misma mesa, siempre a espaldas del defendido o acusado, con un solo objetivo, vaciarle los bolsillos, estrujarlo. Aun peor, jugar con él involucrándole en causas cobrando el servicio a quien libraran, que completando la rueda pudiera ser otra futura víctima. Juan Palomeras Vigas, el del Banco de Navarra por los 80, y blanqueador en el 2003, un incondicional admirador de su salvador Piqué Vidal, ya no se mostraba tan entusiasmado en el 2008 al nombrar a su benefactor. Quizá con los años el propio Javier de la Rosa pasara de beneficiario a víctima. El “lo sabe todo sobre mi padre”, o sea, sobre él mismo, marcaría el futuro del “financiero” y su especial abogado.

1992, mi compleja situación no se solucionaría entre mis descubrimientos, y ocurrírseme envestirlos con un libro complicaría más mi futuro. No solo no los derrotaría, se convertirían en más poderosos. El de Athos, a la pregunta de que si era posible la denuncia por parte de sus abogados blanqueadores para apropiarse de dinero en circulación, y contestarle que por dinero cualquier cosa, se arrugaba más. Le concedieron la fianza, y años después, tomando café en la calle Londres, me confirmaba las sospechas tras detener al declarado autor de la estafa, Carlos Nadales, en Sudamérica en el 94.

Se obligaba otro cambio interior para acercarme al meollo, y había una posibilidad. Cambiar del economato de la Cuarta, donde trabajaba como un esclavo, y además mezclándome con el río de dinero blanqueándose a través de una conexión del encargado del economato de la Segunda y Tercera con un bar cercano a la Modelo, todo revuelto con los “cartones dinero” de la droga. Se acabaría ganar unas 50 mil pesetas cada semana “legales” (el sueldo de un funcionario al mes) por diferencia de precio entre el coste del café y las 25 pesetas por unidad, unos 700 cafés a diario, pero ganando en total tranquilidad, y ¡a escribir sobre aquella barbaridad!. Los cartones habían complicado las fórmulas para disponer y circular el simple dinero, y la casera solución de entregar la familia en un bar frente a La Modelo y el preso recibir cartones en un economato elevaba el cerrado mundo carcelario al complejo del blanqueo. Yo lo utilizaba a la inversa. Un micromundo reflejando la operatividad de las grandes redes y sus paraísos fiscales. Muros y fronteras se traspasaban por un porcentaje. Además, como todo buen negocio marginal pero rentable, dentro y fuera de la cárcel, conectaba con la oficial “pagaduría”, el “peculio”, banco central local, único, y a través del preso ayudante se operaba canjeando dinero por cartones y viceversa. Mi traslado se me descubriría acertadísimo cuando al economatero de la Tercera al salir de su “negocio” le desnudaron encontrando su contabilidad en unos listados con nombres y cantidades. Se acabó aquel blanqueo y creció el del ayudante del “pagador”. Muchos años después supe que el funcionario de “peculio” alcanzó cargos directivos y lucía despacho en la Dirección General de la Generalitat.

Con el economato de la Séptima mataba dos pájaros de un tiro, como en el 82 me apartaba del meollo principal, y me metía en uno que me interesaba. Atrapar a Antonio de la Rosa para repetir el juicio del Caso Consorcio tenía lógica, derrotando a Javier y a los suyos, pero ninguno de los detenidos alcanzó la importancia de la proposición. Sus problemas se centraban en tan solo el Juez, y poco contra Piqué Vidal. Ni siquiera involucraban al todopoderoso Pujol, que elevaría al juez Pascual, y no para quitárselo de encima, como diría después la misma Prensa que le convirtiera en una bendición para Barcelona, sino abarcar más poder, y además Madrid. En mis abstracciones, una revisión de condena, que imaginaba resultaría de un juicio al huido, entre Cadaqués y Barcelona, Antonio de la Rosa, las otras dos causas pendientes pudieran dar un vuelco pues en definitiva se creaban por la primera. Nunca lo comenté con mis abogados de los que ya me fiaba poco o nada.

En cualquier país del Mundo aquella mafia se habría derrumbado, pero Barcelona no es cualquier País, y menos con las Olimpíadas, flotando en dinero la ciudad. Serra en la cúspide de su gloria, ¡nada menos Vicepresidente de la Nación, con el mando y dirección del CESID, servicios secretos, su juguete preferido!, y aunque Javier de la Rosa se desmoronaba, sus muchos beneficiados se aprestaban para que el derrumbe no les alcanzara. Un derrumbe controlado. Y yo enmerdando, mi inconciencia no tiene límites. El mismo mes de Enero de mi entrada en prisión no valoré la repercusión que la primera Guerra del Golfo, liberando Kuwait de Saddam Hussein, tendría en Javier de la Rosa. Con o sin la reconquista su fin de prepotente ciudadano barcelonés se había iniciado, pero la resurrección del Emirato implicaba pasar cuentas por los miles de millones evaporados, y de ahí surgirían sus principales problemas jurídicos, repercutiendo en docenas de sus cómplices.

La ventanilla del economato en el patio de la sexta, geriatría, no tenía ni rejas ni cristales antibala. Un patio bucólico comparado con el de la Cuarta donde cada día al negarme a más de veinte o treinta cafés de regalo, después de los 700 habituales, oiría lo de mi puta m… y que me encontrarían por el Centro cuando iban a comunicar, a la enfermería central o a la capilla, y me matarían. O las histéricas amenazas de un energúmeno enano, célebre por sus actuaciones porno en el Bagdad, que al canjearle los cartones falsos de una compra anterior por los buenos de una nueva sin entregarle la mercancía las repitió durante días hasta que desaparecí. Superados los abruptos pero no el abrumador trabajo, o la presión para que no me colaran una tableta de chocolate con el contenido hachís. Por suerte para mí, el del economato de la Séptima, además de no cuadrar, tomaba más de lo que su subterráneo negocio rentaba, y le sustituí. Un tipejo tan disparatado que solo se le había ocurrido en la vida obligar a las prostitutas de un local de masajes de su madre a firmar pólizas de vida a su favor. Mató a tres y encima pretendió cobrar las pólizas. Y una advertencia, en el absurdo modelo español el tipejo en el 2008 de estas memorias se hallará en libertad. He de advertir pues, que si mis recuerdos de los 80 he comprobado casi desvanecidos en los protagonistas, los del 92, son de rabiosa actualidad, máxime por los sumarios aun pendientes, por ejemplo el de la Delegación de Hacienda de Barcelona, con hechos anteriores a los 90, por lo que me impongo algo de prudencia. Y he de insistir, si los delitos, o supuestos delitos, sumando BILLONES de pesetas, fotografían la total inmersión de la Ciudad y sus instituciones en la Corrupción. La materialización en sumarios de una mínima parte, muestra no ya la corrupción de su Judicatura y colaterales, sino la complacencia ciudadana, con muchas víctimas aceptando lo que en una sociedad “normal” quizá les hubiera resultado peor. Y una advertencia, si en nuestro Sistema el asesino del economato anda suelto, nada ha cambiado en el control de ese Sistema para que historias como la de Pujol, De la Rosa, Piqué Vidal y Pascual Estevill no se repitan. La Crisis y los años evidenciarán mi verdad de Perogrullo. Un axioma de la Teoría Bancaria, si un cajero descubre al azar un fallo en los mecanismos de control acabará robándole al Banco, y lo válido para un simple cajero vale para cualquiera en la jerarquía.

viernes, 9 de mayo de 2008

CARTAS DESDE BARCELONA

III. LA TAPADERA…Bufete Piqué Vidal

Rafael del Barco Carreras

La red fabricando “negocios” o “sumarios de culpabilidad” no se centra en solo el Bufete y sus 100 profesionales, o los 35 asociados de IBERFORO, con sus “políticos”, como Pujol para los negocios, y sus “jueces” para las sentencias, sino en una tupida red de grandes nombres de la Abogacía que se enfrentan o son “íntimos” según el papel que el guión marque. Y si el “inculpado” Rafael Jiménez de Parga (bufete de 50 profesionales), los condenados Juan José Folchi (bufete desaparecido de varias docenas) o Vives Rodríguez de Hinojosa ( de la FECSA), ya se citan suficiente en www.lagrancorrupcion.com, y nunca me repetiré bastante, los hay de importancia capital en Madrid, que no solo ayudan a entender ascensiones y caídas sino que completan las telas de araña de una Profesión que sin ánimo de magnificar ni ser catastrofista enfeuda a toda o una gran parte de la Sociedad Española. En un País donde ser abogado “no es nada”, sobran, no se puede ser “algo” si no se es “licenciado en Derecho”. Y el Poder radica en una cúpula por encima de “izquierdas o derechas”, con objetivos claros, “Poder y Dinero”. Y el resultado, la peor y más catastrófica Justicia que se pueda imaginar. Pero, ¡cuidado!, un KAOS controlado, donde un caso se perderá en el gran y eterno atasco… o se resolverá en un instante.

Y si en II. LA TAPADERA cito al Bufete “Cortés Abogados”, no es únicamente porque en su oficina de Barcelona asocie a los hijos del Presidente de la Audiencia de Barcelona, José Luis Barrera Cogollos, y de Don Ezequiel Miranda de Dios, instructor del Caso Consorcio que ordena mi prisión, y Presidente de Sala durante años, o en Madrid al atrabiliario Emilio Rodríguez Menéndez, su “peón de brega”, que acabará en prisión, sino porque ateniéndome a la gran bibliografía sobre Javier de la Rosa y Mario Conde, MATÍAS CORTÉS, aparece ya por los primeros 80 en “negocios” con el GRUPO. Y en lo que a mí se refiere, según Jesús Cacho en “Duelo de Titanes”, Temas de Hoy 1989, pag. 308 a 312, citando a mis abogados en Madrid Jorge Trías Sagnier y Jesús Hernández Mora, interviene, y se describe mi callada presencia en la lucha por el Banesto entre los “reyes del pelotazo” (eufemismo creado por la prensa para apropiaciones gansteriles) y la posible querella por mi parte resucitando con aportación documentaria del Banco, por dueño del Banco Garriga Nogués, el Caso Consorcio de la Zona Franca. Detener al padre Antonio en busca y captura me pareció factible. Prácticas mafiosas. Los elefantes casi me aplastan, y todo acabó en una carta notarial pactada con Piqué Vidal y Javier de la Rosa, única vez en mi vida que traté al entonces poderosísimo Javier, dueño, por KIO, de los paquetes mayoritarios de todos los Grandes Bancos Españoles, incluido Banesto, que ¡a propósito!, nadie sabe donde y en quien recaló la mayor parte de tanto CAPITAL. Los Kuwaitíes no lo han encontrado revolviendo Suiza, o ejecutando embargos a Javier y los suyos a nivel mundial a través de la Corte de Londres.

LAS CARTAS CATALANAS

III. LA TAPADERA…Bufete Piqué Vidal

La red fabricando “negocios” o “sumarios de culpabilidad” no se centra en solo el Bufete y sus 100 profesionales, o los 35 asociados de IBERFORO, con sus “políticos”, como Pujol para los negocios, y sus “jueces” para las sentencias, sino en una tupida red de grandes nombres de la Abogacía que se enfrentan o son “íntimos” según el papel que el guión marque. Y si el “inculpado” Rafael Jiménez de Parga (bufete de 50 profesionales), los condenados Juan José Folchi (bufete desaparecido de varias docenas) o Vives Rodríguez de Hinojosa ( de la FECSA), ya se citan suficiente en www.lagrancorrupcion.com, y nunca me repetiré bastante, los hay de importancia capital en Madrid, que no solo ayudan a entender ascensiones y caídas sino que completan las telas de araña de una Profesión que sin ánimo de magnificar ni ser catastrofista enfeuda a toda o una gran parte de la Sociedad Española. En un País donde ser abogado “no es nada”, sobran, no se puede ser “algo” si no se es “licenciado en Derecho”. Y el Poder radica en una cúpula por encima de “izquierdas o derechas”, con objetivos claros, “Poder y Dinero”. Y el resultado, la peor y más catastrófica Justicia que se pueda imaginar. Pero, ¡cuidado!, un KAOS controlado, donde un caso se perderá en el gran y eterno atasco… o se resolverá en un instante.

Y si en II. LA TAPADERA cito al Bufete “Cortés Abogados”, no es únicamente porque en su oficina de Barcelona asocie a los hijos del Presidente de la Audiencia de Barcelona, José Luis Barrera Cogollos, y de Don Ezequiel Miranda de Dios, instructor del Caso Consorcio que ordena mi prisión, y Presidente de Sala durante años, o en Madrid al atrabiliario Emilio Rodríguez Menéndez, su “peón de brega”, que acabará en prisión, sino porque ateniéndome a la gran bibliografía sobre Javier de la Rosa y Mario Conde, MATÍAS CORTÉS, aparece ya por los primeros 80 en “negocios” con el GRUPO. Y en lo que a mí se refiere, según Jesús Cacho en “Duelo de Titanes”, Temas de Hoy 1989, pag. 308 a 312, citando a mis abogados en Madrid Jorge Trías Sagnier y Jesús Hernández Mora, interviene, y se describe mi callada presencia en la lucha por el Banesto entre los “reyes del pelotazo” (eufemismo creado por la prensa para apropiaciones gansteriles) y la posible querella por mi parte resucitando con aportación documentaria del Banco, por dueño del Banco Garriga Nogués, el Caso Consorcio de la Zona Franca. Detener al padre Antonio en busca y captura me pareció factible. Prácticas mafiosas. Los elefantes casi me aplastan, y todo acabó en una carta notarial pactada con Piqué Vidal y Javier de la Rosa, única vez en mi vida que traté al entonces poderosísimo Javier, dueño, por KIO, de los paquetes mayoritarios de todos los Grandes Bancos Españoles, incluido Banesto, que ¡a propósito!, nadie sabe donde y en quien recaló la mayor parte de tanto CAPITAL. Los Kuwaitíes no lo han encontrado revolviendo Suiza, o ejecutando embargos a Javier y los suyos a nivel mundial a través de la Corte de Londres.

jueves, 8 de mayo de 2008

LAS CARTAS CATALANAS.

SICARIOS…

o fantasmas…de wisky… y coca.

Rafael del Barco Carreras

La Historia y Literatura sobre la Barcelona de antes de 1936 abundan en sicarios a sueldo de las Patronales o sus contrarios los fanáticos anarquistas de los Sindicatos Obreros. Se ganó el titular de la “Ciudad de las Bombas”. El Franquismo, cual caballo de Atila, acabó hasta con la hierba, aparentemente, porque los sicarios continuaron formando parte o extensión de la propia Policía y Régimen. En España la palabreja desapareció del apartado de sucesos de los periódicos (excepción hecha al referirse a sicarios de Salín), y diría que ni en El Caso, de Enrique Rubio, al que le permitían no más de un asesinato o violencia grave a la semana.

En la llamada Transición el asesino a sueldo tampoco apareció demasiado en la prensa, aunque varios de los asesinatos de entonces, como los de Viola, Bultó, el caso Escala, no tengan demasiada explicación con la versión oficial, y desde luego no fueron los condenados y conocidos por mí en prisión, como confirmaría el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Años violentos, la apacible en apariencia noche franquista se convirtió en muy peligrosa, confundiéndose carne y pescado, delincuencia, policía o parapolicía, gentes de pistola reglamentaria por la Calle Tuset, 2´40, el Sandor, Don Chufo, Charly Max, Bacarrá, Metamórfosis, Clochard o Boccachio, la “Diagonal arriba”, revueltos captadores y burlangas de las millonarias timbas clandestinas, con preferencia la “señora”, el Black Jack, el póquer y hasta alguna ruleta, del Circulo Ecuestre, el Tiro, el San Jorge, la Peña Solera, o el Polo, con los incipientes grandes narcos.

Y si en el Chino y los barrios periféricos se expandía el hachís y la heroína, en esa parte “alta” la cocaína pasaba de minoritarios ricos excéntricos, o la intelectualidad progre, a masificarse sin freno. Fueron muchos los arruinados por la crisis de la Transición que rehicieron sus fortunas, aunque el brillo durara poco, al igual que el rendimiento de los craks del fútbol absorbidos por el dorado o blanco ambiente.

¡Buena trituradora de figuras Barcelona! Aquellos 70 se mostrarían un tanto cutres y provincianos comparados con los macroprostíbulos y refinadísimos locales de ambiente actuales.

Al compás pues del gran negocio del narcotráfico el Sicario clásico aparecería en la prensa. Demasiado muerto, oliendo a ajuste de cuentas, o a atraco entre delincuentes, para acallarlo. Se diría que avanzados los 80 con el refinadísimo Up & Down, se aúnan los clásicos “chivatos y confidentes” explotadores de la prostitución y demás delincuencia con el narcotráfico. Y revueltos con los fantasmagóricos y golferas noctámbulos forman un espectáculo visible, sin demasiados tapujos, con la prostitución de lujo de auxiliar atractivo (el “Chino perfumado” de la calle Londres, Carretera de Sarriá o Río Rosas), entre la alegría de la burguesía clásica, o los ascendentes progres que transformarán su aspecto de barbas y trencas por refinados trajes. Además, de los abundantes e intelectuales sudamericanos huidos de las dictaduras, se pasa a narcos recelosos con la facilidad con que los naturales no pagan sus deudas encontrando una perfecta sociedad para su gran negocio, con el correspondiente blanqueo. Bufetes y el mundo lúdico en la misma acera.

Y los reductos se ampliarán transformando todo el Ensanche Izquierdo, donde vivo, y los viejos del lugar nos asombramos de que alguien pague tan excesivos alquileres, y más de saber que hasta funcionen laboratorios de trasformación.

Al esplendor acudieron los “licenciados en todas las altas tecnologías” del Este, alguno con dólares robados en su país con el lío del desmantelamiento del comunismo, y otros dispuestos a robar en tan rica y oscura sociedad. Gente que superan la violencia del narco sudamericano.

Entre Diagonal Aribau subiendo hasta la Travesera de Gracia no era extraño ver en la misma mesa etnias tan dispares como turcos, yugoslavos o rusos, de varias de las nuevas nacionalidades, y españoles de rancia raigambre. En su educación y aspecto se parecían a los alemanes hitlerianos que tan buena acogida tuvieron tras la guerra europea, y que conocí de empleado del alemán Banco Comercial Transatlántico.

Mal tema tomarse una copa en según que lugares de la refinada Barcelona. El Oasis Catalán acalló como durante el Franquismo la violencia propia de una capital donde droga, blanqueo y dobles y triples contabilidades obligan a una “especial legalidad y mentalidad”, siempre corruptas.

Pero la época dorada se resquebraja. El boom de los dólares kuwaitíes, de la Olimpíadas, de la transferencias a la Generalitat, o la desaforada y sin tino Construcción se acaba, y se agota la liquidez bancaria, y la Droga, el Turismo, y la clásica laboriosidad, ingenio y capacidad empresarial barcelonesa, no parece que enderecen la situación. Por arriba con la alta burguesía repitiendo las quiebras de “malas épocas”, como la Transición, por abajo, de nuevo el paro, real, sin subterfugios, la ruina, el callejón sin salida, y más abajo, lumpen, delincuencia y drogas amenazan con un incontrolable sunami. Un buen caldo de cultivo para sicarios o aficionados a la tertulia barera vendiendo fantasías o soluciones peliculeras.


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